lunes, 23 de marzo de 2020

Capitulo 3

Hoy me escribió mi mejor amigo de la infancia Franco.
Uno de los últimos que me quedan ya.
Este viaje no solo me sirvió para conocerme si no también para conocer a la gente que llame amigos toda mi vida.
En estas últimas dos semanas además descubrí que no era que me disgustase cocinar, sino que siempre tuve alguien opinando lo bien o mal que me salia, viví 28 años buscando la aceptación del otro que estaba sujeta a sus propias convicciones y subjetividades imaginate que inalcanzable suena eso.
Hay tantas cosas que me gustan hacer, pero el centro siempre estuvo puesto en complacer al otro.
Pensaran ustedes que estupidez llegar a esa conclusión a 15 mil km con 150 mil pesos menos y cuando no faltará el que me diga "Pobre tu hijo", si la verdad, pobre mi hijo creciendo con una madre infeliz que no sabia siquiera que no le gustaba la carne.
Siempre fui partidaria de ser la mejor versión de mi misma por él, para que sea un hombre sólido, que no tardara tanto en reconocer sus emociones, ni que estas lo limitaran para transitar lo mas normal posible su vida, y en terapia el miércoles revalidé esto.
Me dijo que mi tendencia a soportar estos hombres que siempre me habían humillado y deteriorado a largo plazo provenía nada mas ni nada menos que de mi ceno familiar, porque inconscientemente parece que recibí un mensaje erróneo de lo que es el amor, éste buen ni mal modelo que acepte como cierto, iba a contribuir a lo largo de mi vida adulta a crear mi propio concepto sobre el amor.
Ese que evidentemente es una porquería.
Estoy en cuarentena hace 7 días y sólo tuve una opción forzada: Conocerme.
En estos 7 días fui a hacer las compras y me cocine para toda la semana a ojo y a la suerte, entendiendo que si salia mal era importante y necesario porque podría identificar el error para la próxima vez.
Despedí dos amigos. Alice y Daniel. La italiana y el danés.
Alice me obsequio su tela, y me comprometí a avanzar con ella, nos dimos un abrazo y le prometí fotos de mis avances. Con ella conecte muchísimo la ultima semana de su estadía, en un principio me cayó mal, tengo mala disposición con los europeos, y ese rasgo de mi misma lo detesto. Preferí pensar que tiene que ver con una cuestión de mi "Argentinidad al palo" , pero extraordinariamente esta semana pasada también despedí a alguien no tan amigo, bah, despedir, entonces mi compañera de cuarto me dijo " Querías despedirte o querías que el tuviera ganas de despedirse de vos? "
Gracias Natalie pensé. Esa maldita y formidable frase me retumba en la cabeza todos los putos días. Y ahí me empecé a cuestionar si es que tengo mala disposición con los Europeos o me siento inferior a ellos? Entonces para llevar a la cumbre de la práctica mi defecto de carácter el cosmos me envió 5 Alemanes con los que tengo que interactuar cada hijoeputisima día y afirmar que sí, me siento menos.
Cuáles son los orígenes de mis miedos e inseguridades?
Todavía te escucho gritándome, pero no identifico cual de todos mis miedos pusiste ahí.
Responsabilidad emocional Evelin, diría Aracelly.
Tengo el alma rota en mil pedacitos y dedico mi tiempo a pegarlos uno por uno, todos los días un poquito.
Quisiera aplicar la responsabilidad emocional y poder decirte cuál es tu contribución en ese quiebre y cuál fue el mío, hasta dónde puedo culparte asumir mis falencias y pedirte perdón por eso.
Quien sabe cuantos días más me queden a conciencia y pueda darme esta vuelta de tuerca que me falta para dejarte ir.

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