- Perdón si te lastime,me equivoque, no quisiera que te vayas.
- ¿Cuanto mas tengo que sufrir para complacer tus necesidades? ¿Cuanto mas vas a herirme para empezar a amarme? ¿Soy yo egoísta únicamente centrada en mi dolor o realmente estas jalandome tan fuerte al precipicio hasta que ya no pueda ver una misera gota de luz?
- No quiero que te vayas.
- Por lo pronto saldré a dar una vuelta.
- ¿Dónde?
- No lo sé realmente. Quiero perderme o morirme, lo que suceda primero.
Nos besamos y me fui.
Había un sol radiante ese día, recuerdo que estaba con una remera negra y un pantalón que usaba de pijama. No tenia ganas de hacer nada pero a meritaba una vuelta por el barrio.
Para ese entonces vivíamos cerca de su trabajo y era una zona muy bonita, me gustaba caminar por ahí.
Ese día no tenia nada mas que hacer y sinceramente nuestro cuarto se había convertido en un ataúd, un espacio lúgubre y deprimente donde ya era imposible respirar. Nunca me había sentido tan miserable en la vida.
Durante todo ese mes este sentimiento se habia propagado a lo largo de los días como una rutina.
Tan tristemente y pronunciado como el día que fui a emergencias porque me dolía el pecho. Recién un año después supe que cuando estoy sometida bajo mucho stress me agarraran contracturas que hasta me dejan sin aire, pero para su subjetividad era todo exageración. Nunca podía sentir dolor, ni corporal ni emocional, todo era una hipérbole.
Ese día camine hasta donde pude. Me senté en un café y pedí un jugo de naranja, mi favorito. Tenía toda la plata que disponía en la mochila y entre a uno de esos comercios con chucherias y me compre todo lo que encontré.
Esa era mi terapia.
Mi estado de animo era proporcional a lo bien que me veía siempre. Cuando mejor me siento es cuando mas engordo y peor me veo, porque justamente nada me mortifica. No tengo q llenar los vacíos con absolutamente nada, de hecho los mejores momentos no tienen fotos, ni historias en instagram, solo un sentimiento único en el medio del pecho q a veces lo revivo si un olor lo acompaña. Nunca les paso oler? Oler algo que te trasporta a otro lugar y te deja inmóvil, ese efecto tan corto y placentero de tener 6 años por 10 segundos.
Mi móvil ya no tenia pila así que cogí el bus.
Vine todo el bus pensando porque se lo permitía. Cual era mi mayor pena que me llevaba a recaer en algo que solo me producía dolor, que por mas que diera innumerables oportunidades siempre había un pretexto para volver al principio.
Empecé a sacar tantas conclusiones, lloraba en mi asiento pensando, que la mentira disfrazada de verdad podía ser aun peor y así era. Idee toda una estrategia para que me dijera lo que quería escuchar una vez que llegase y lo hizo.
Descubrí sola que me engaño y ahora tenia la certeza que había sido mas de una vez.
Pocas veces el panorama había sido tan desmoralizante.
Quisiera poder expresar que se siente que alguien tome tu corazón y lo patee al despeñadero pero no se puede porque perplejamente cada uno tiene su propia interpretación del desamor.
Después de eso solo podía empeorar todo. Nuestros móviles rotos y los 2 todos apaleados.
Lo ultimo que dijiste era que yo ya no te gustaba, yo ya no satisfacía tus necesidades haciendo algunas referencias sobre mi cuerpo y mi personalidad.
" Ese es tu hermano"
No sabia cual de todas las atrocidades que escupió tu boca esa noche me dolía mas.
Si saber que dos personas que estimaba mucho fueron desleales o asumir la visibilidad de mis defectos, esos con lo que yo misma me azoto a diario pero ahí estabas vos para ratificar el golpe.
Admiro la única brecha de luz que tuve en este cochino mundo, porque a veces sobran razones para sentirse un infeliz desgraciado en el sinfín del cosmos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario